quinta-feira, 22 de setembro de 2011

Quem faltou na foto?


Todos juntos, de novo. A foto expressa um fato singular: na esquina do Atlântico, uma inusitada aliança une um Ministro da Presidente Dilma, o líder do principal partido da base aliada na Câmara e o Presidente do partido que mais faz oposição à presidenta? Quem está sendo traído com o conchavo que a foto expressa?

Um ótimo debate sobre o futuro do automóvel

Neste momento, na Globo News, no programa Entre Aspas, está ocorrendo um ótimo debate a respeito do futuro da mobilidade urbana. O foco é: qual o papel do automóvel nesse futuro? Debatendo,com a argúcia de sempre, o Professor Ricardo Abramovay.

Papa corta o barato da freira



Pô, assim não pode; assim, não dá. Que é que é isso? O Papa proibiu a freirinha bailarina, uma ex-stripper, de continuar fazendo suas apresentações artísticas na igreja.

Refiro-me à Irmã Anna Nobili, que se tornou freira há poucos anos, e vinha fazendo um enorme sucesso nas missas pelas terras européias.

Para teres uma idéia do potencial artístico da religiosa, confira abaixo uma de suas performances.

Voltei!

Tem posts novos. Desde ontem. Confira! Agora, é correr atrás do prejuízo, não é? Foi uma semana díficil, mas a gente não se rende...

Algo que vai ficando no passado...


Humm! De que falo? Bueno, leia a matéria abaixo, publicada no sempre muito bom EL PAÍS, e descubra.

El posmodernismo se convierte en historia moderna
Londres revisa el ascenso y caída del polémico movimiento cultural
P. TUBELLA / J. R. MARCOS - Londres / Madrid - 22/09/2011

Perfiles de edificios que juguetean de forma irreverente con diversos estilos arquitectónicos, en abierto desafío a la sobriedad del movimiento moderno; productos de uso doméstico, como una simple tetera, cuyas formas caprichosas priman la estética frente a todo sentido práctico; revolucionarios diseños gráficos y estrellas musicales decididas a abanderar la subversión con estilo. Y finalmente la rendición, el culto al dinero. Ese cajón de sastre que, bajo la etiqueta de posmodernismo, fue sinónimo de libertad radical hasta convertirse en el estilo del consumismo exacerbado, protagoniza el estreno de la nueva temporada museística en Londres.

Como herederos suyos, ¿somos víctimas o beneficiarios? Los artífices de la exposición que el museo Victoria & Albert abre este sábado (Posmodernismo: Estilo y Subversión 1970-90) no quieren entrar en disquisiciones filosóficas sobre un fenómeno que desafía una definición compacta. Su propuesta se centra en la historia reciente del arte y el diseño, en cómo un movimiento provocador nacido en el universo de la arquitectura acabó extendiendo su influencia en todas las áreas de la cultura popular, incluidos el cine, la música y la moda.

Frente a las connotaciones negativas que arrastra la etiqueta, la muestra explora a través de dos centenares y medio de piezas la vocación rupturista con el pasado inmediato, la pluralidad que reniega de toda narrativa dominante, también un estilo irónico y multifacético que abrió un sinfín de posibilidades.

"El posmodernismo toma fragmentos de estilos ya existentes y los reúne a modo de collage para crear algo diferente", subraya la comisaria de la exposición, Jane Pavitt, sobre una de las características principales del movimiento. Cuando Philip Johnson inauguró hace más de cinco lustros su diseño del rascacielos de la compañía AT&T (hoy edificio Sony) en Nueva York, que talla con un agujero circular el vértice del frontón triangular de la fachada, fue tildado de traidor. El arquitecto -como muestra uno de los bocetos que exhibe el V&A- rebatía la ortodoxia cúbica racionalista, de la que hasta entonces él mismo había sido adalid. El gesto entroncó con una joven generación que miraba con ironía hacia los monumentos del pasado, los reciclaba y combinaba.

Uno de los grandes exponentes del diseño y la arquitectura posmoderna en España fue Oscar Tusquets, cuyo Belvedere Georgina, construido en Llofriu (Gerona) en 1972, fue calificado como "la primera obra posmoderna sin mala conciencia". Lo hizo Charles Jencks, a cuyo ensayo El lenguaje de la arquitectura posmoderna, de 1977, se atribuye la popularización del término que puso nombre al cambio de sensibilidad apuntada ya en textos de Robert Venturi como Complejidad y contradicción en la arquitectura o Aprendiendo de Las Vegas.

Desde su estudio de Barcelona, Tusquets sostiene que "tenía que venir una revisión de esa época". No para reproducir su estética, aclara, sino para reconocer el valor que tuvo: "Fue una reacción de hartazgo contra el monolitismo puritano del movimiento moderno, que despreciaba el gusto de la gente y le decían cómo tenía que vivir. Lo tildaron de snob y reaccionario capitalista porque los modernos decían construir para los obreros, pero resulta que a los obreros les gustaban las cubiertas a dos aguas".

Si aquellas ideas no acabaron de encajar entre el público de los setenta, los diseños posmodernos logran en la siguiente década, con su boom económico, la aceptación de las masas, especialmente en su traslación a los objetos de la vida cotidiana. Los muebles de Ettore Sottsass, fundador del grupo Memphis, o los estilosos artículos domésticos de la firma Alessi, anteponen la originalidad y la ostentación a cualquier otra función, y aparecen como objetos irresistibles en las revistas de estilo que empiezan a proliferar. Todo era una declaración de estilo en aquella "década del diseño" que también impregnó el mundo de la música y a sus intérpretes, exponentes de la teatralidad, el colorido y la exageración. Jane Pavitt alega que el look de personajes tan diversos como David Byrne, Annie Lennox o la diva Grace Jones (a cuyos estilismos se dedica una sala) contribuyó a cuestionar las nociones de género, sexo e identidad, acarreando consigo nuevos aires de libertad.

La resistencia a la autoridad, en el ámbito artístico y en el social, que quiso encarnar el posmodernismo acabó cediendo a la seducción del dinero, simbolizados en el cuadro de Andy Warhol que en el tramo final de la exposición toma como estrella el signo del dólar. El arte como mercancía, la subversión que en realidad persigue el gancho comercial, la superficie a expensas de la profundidad.

"¿Frívola?", se resiste Tusquets. "Comparada con los edificios-estrella que han venido después y que ignoran olímpicamente el contexto en el que se levantan, la arquitectura posmoderna era de un rigor absoluto", ironiza. "En 20 años veremos que los proyectos de Zaha Hadid, por no hablar del Hotel Puerta América de Madrid, se aguantan menos que los de Michael Graves".

Con todo, el arquitecto catalán reconoce que "la desobediencia a Mies y Le Corbusier" y la recuperación de valores de la arquitectura tradicional no siempre encontró una creatividad a la altura de su ambición. Eso y la implantación arrolladora que conoció en los ochenta -"en EE UU Graves anunciaba tarjetas de crédito por televisión y el único arquitecto italiano al que conocían los alumnos era Aldo Rossi"- determinó su caída: "Su descrédito fue proporcional a su éxito". Posmoderno se convirtió en un insulto casi. Nada nuevo según Tusquets: "Cuando yo era niño, el modernismo, Gaudí incluido, era de mal gusto. Si no tiraron el Palau de la Música fue porque no había dinero".

Los detractores del fenómeno encuentran sus argumentos en los años noventa, cuando el posmodernismo, efectivamente, sucumbe ante su propio éxito. Por eso el Victoria & Albert remata ahora una programación que ha revisado los movimientos artísticos y del diseño en el siglo XX con una mirada retrospectiva hacia una escuela multiforme. Un movimiento que, en palabras de Pavitt, "lo adores o lo odies, tuvo en su momento el poder de inflamar", de socavar los dictados de la uniformidad, de abrazar "un diseño radical" y de abrir impensables vías de expresión.

Música para começar bem o dia

A privatização da Universidade

A privatização da Universidade pública é insidiosa e ocorre sob formas sutis. Confira como lendo trechos de uma matéria publicada hoje no jornal FOLHA DE SÃO PAULO.


Professor usa laboratório da USP para dar curso pago
Depois de receber críticas, universidade suspende uso de instalações
Estudantes de fora da instituição pagavam R$ 1.980 para ter treinamento no laboratório de medicina

FÁBIO TAKAHASHI
DE SÃO PAULO

Professores da Faculdade de Medicina da USP utilizaram um laboratório da instituição pública para oferecer um curso de extensão pago.
Ao menos três turmas, com 110 alunos no total, se formaram no curso -a maioria médicos de fora de São Paulo, ou seja, estudantes que não são da faculdade.
Segundo o site que ofereceu vagas, o treinamento prático e teórico custou R$ 1.980.
Um atrativo era o certificado assinado pelo professor titular Irineu Velasco, da disciplina de emergências clínicas, ex-diretor da faculdade.
Alunos e funcionários da faculdade tomaram conhecimento do curso há algumas semanas e passaram a pressionar a direção da escola.
Ontem, um dia após questionamento da Folha, a direção da faculdade afirmou ter suspendido o curso.
Incomodou parte da faculdade o fato de o laboratório de uma instituição pública -modernizado em 2009 com recursos públicos e privados- ser utilizado para a realização de curso pago, ainda que aos finais de semana.
Também houve a suspeita de que a extensão -chamada Treinamento em Habilidades e Procedimentos em Emergências- poderia ser usada como preparação de candidatos para a prova de residência da faculdade. Isso deixaria os estudantes da faculdade em desvantagem na hora de tentar uma vaga na residência.
(...)
ASSINANTE UOL LÊ A MATÉRIA COMPLETA AQUI.