segunda-feira, 16 de abril de 2012

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La presidenta argentina anuncia la expropiación de la petrolera YPF
Francisco Peregil / El País Buenos Aires 16 ABR 2012 - 17:35 CET


La presidenta de argentina, Cristina Fernández de Kirchner, ha anunciado hoy que toma el control de la filial de Repsol, YPF, tras anunciar que la producción de hidrocarburos será considerada de interés público. En una intervención en la sede del Gobierno, la jefe del Ejecutivo argentino ha informado de que el 51% de las acciones de YPF pasarán a estar en poder del Estado. El 49% de este paquete de control que será de titularidad pública se distribuirá entre las provincias petroleras.

En España, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el ministro de Industria, José Manuel Soria, y el de Exteriores, José Manuel García Margallo, se han reunido de emergencia para abordar la expropiación.

Fernández de Kirchner, que no ha mencionado en ningún momento un precio o pago a Repsol, ha justificado la expropiación por la falta de inversiones de la filial y ha asegurado que, durante 2010, Argentina se vio obligada a importar combustibles por casi 10.000 millones de dólares. "Somos el único país de América y casi del mundo que no maneja sus recursos naturales, pero hubo motivos más fuertes para tomar esta decisión", ha añadido. En este apartado, ha concretado que, Repsol obtuvo entre 1999 y 2011 un retorno de 16.490 millones de YPF y cobró en dividendos 13.246. La diferencia, ha defendido, corresponde a las inversiones realizadas, ha asegurado. El Tribunal de Tasaciones argentino decidirá en los próximos días el precio a pagar por acción, que según recuerdan los analistas tiende a ser más bajo de su cotización actual.

Los "fundamentos" que respaldan esta medida, ha enfatizado la presidenta argentina, son "claros y precisos". Entre las 50 páginas del decreto que habilita al Estado a tomar el control de la empresa se afirma que "a efectos de garantizar el cumplimiento de la presente, declárese de utilidad pública y sujeto a expropiación el 51% del patrimonio de YPF". El texto de la ley para nacionalizar YPF ha entrado este mismo lunes en el Parlamento. En él se fija un periodo de vigencia de la medida de 50 años. El decreto de intervención de la compañía, por su parte, ya ha entrado en vigor, lo que ha permitido al Gobierno expulsar a los directivos españoles de YPF.

La mandataria argentina ha citado durante su discurso a EL PAÍS —en concreto, un artículo titulado El trampolín argentino de Repsol— para declarar inmediatamente a continuación que "esta presidenta no va a contestar ninguna amenaza ni va a responder ningún exabrupto". También, durante su intervención, ha afirmado antes de hacer una pausa que la curva de la desinversión de Repsol se parece mucho a "la trompa del elefante", un término nada habitual en términos financieros. Frente a esta actitud, según ha continuado, ninguna empresa extranjera en el país "que reinvierta en el crecimiento del país" tiene nada que temer.

Con vistas al futuro, la presidenta ha garantizado desde la Casa Rosada que su Gobierno impondrá en YPF, que gestiona un tercio de la producción de hidrocarburos del país, "una dirección de la empresa absolutamente profesionalizada". Actualmente, el Estado ya tenía un representante en la dirección de la empresa. Sin embargo, Fernández de Kirchner ha confirmado la "remoción" de todos los directores de YPF, "titulares y suplentes" una vez se apruebe la nacionalización.

Para garantizar "la operación de la empresa, la conservación de sus activos, y del abastecimiento de hidrocarburos", el Ejecutivo y el interventor de YPF nombrado hoy mismo por podrán "adoptar todas las acciones y recaudos que fueran necesarios, hasta tanto asuma el control efectivo de la empresa".

Según ha continuado la presidenta, el ministro de Planificación, Julio de Vido, el que dijo que nadie le iba a pasar por la izquierda, estará al frente de YPF, junto a Axel Kicillof, cuya experiencia en la industria petrolera es nula. Sin embargo, era el que llevaba la voz cantante en las negociaciones del Gobierno argentino con el presidente de Repsol, Antonio Brufau.

A partir de ahora, según reza el texto del proyecto de ley remitido al Parlamento, YPF "acudirá a fuentes de financiamiento internas y externas y a la concertación de asociaciones estratégicas, uniones transitorias de empresas, y todo tipo de acuerdos con otras empresas públicas, privadas o mixtas, nacionales o extranjeras".

Tras amenazar con la expropiación de YPF durante semanas, el Gobierno argentino al final ha anunciado la medida pese a la ofensiva diplomática iniciada por el Ejecutivo español. Desde el gabinete de Mariano Rajoy, quien esta misma semana viaja a Latinoamérica para participar en la cumbre del G20 de México, su titular de Exteriores, José Manuel García Margallo, advirtió de que la nacionalización de la petrolera supondría una ruptura entre ambos países, y "no solo en términos económicos". La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, anunció "medidas" si optaban por la expropiación y el ministro de Industria, José Manuel Soria, con "represalias".

Hasta ahora, Repsol controlaba el 53,47% de YPF, mientras que el grupo argentino Petersen tiene otro 25,46%. La presidenta argentina ha alentado desde hace meses la escalada contra Repsol, a quien acusa de no invertir lo suficiente, lo que según su versión ha hecho bajar la producción y está forzando a Argentina a importar petróleo. Repsol se había comprometido a más inversiones sin llegar a convencer al Ejecutivo de Fernández de Kirchner, con quien se quiso reunir Brufau en las pasadas jornadas sin éxito. En función de la compensación que Argentina entregue por la petrolera, que no está aclarada, la expropiación provocaría graves pérdidas para la española, quien tiene el control de YPF desde 1999, cuando pagó 13.158 millones de dólares por ella.

Precisamente, Fernández de Kirchner ha explicado que los orígenes del conflicto que ha llevado a la expropiación surgieron cuando se "desnacionalizó" YPF en 1998.

YPF supone la mitad de la producción de Repsol (472.000 barriles día); algo menos de la mitad de sus reservas (en torno a los 1.000 millones de barriles de un total de 2.180 millones) y un tercio del beneficio bruto (1.230 millones de euros). Según datos de la petrolera, en el último lustro, el total de las inversiones realizadas por YPF en Argentina ha sido de 11.000 millones de dólares (8.330 millones de euros) y ha triplicado la cifra de dividendos repartidos por la empresa (3.500 millones de dólares).

Tras conocerse la intención del Gobierno argentino, que ha tenido lugar con el mercado español ya cerrado, las acciones de YPF se han desplomado en la Bolsa de Nueva York. Los inversores estadounidenses tienen unos 4.000 millones en la filial de Repsol. No obstante, parece que la expropiación no afectará a este capital.

Desde España, las Cámaras de Comercio, Industria y Navegación de España han condenado el anuncio de la medida, informa Efe. La institución ha mostrado su apoyo "sin reservas" al Gobierno español ante "un gesto de hostilidad contra los legítimos intereses de España". En Bruselas, el portavoz de Comercio de la Comisión Europea, John Clancy, ha advertido de que la acción sobre YPF tendrá consecuencias. "Una expropiación por parte del Gobierno argentino enviaría una señal muy negativa (...) y podría dañar seriamente el clima de negocios en Argentina", ha declarado.

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